Fortalezas personales

¿Qué son las fortalezas personales?

Una fortaleza se puede definir como un rasgo, una característica psicológica que se presenta en situaciones distintas y a lo largo del tiempo. Las fortalezas son medibles y adquiribles.

Según Seligman y Peterson, tras sus laboriosos estudios científicos, las definen como vías o caminos para llegar a alcanzar las seis virtudes humanas y están presentes en todas las culturas y sociedades humanas a través de los 5 continentes del mundo.

Las fortalezas personales o de carácter, son el centro o núcleo de nuestra personalidad y cuando conectamos o somos conscientes de ello, nos sentimos verdaderamente auténticos y actuamos en consonancia con nuestro verdadero ser.

La diferencia entre fortalezas de talento o capacidad, a pesar de que todos ellos formen parte de la psicología positiva, es que las fortalezas son rasgos morales y pueden entrenarse y mejorarse, y las capacidades o talento (ej: correr muy rápido) no son rasgos morales y no son fácilmente adquiribles aunque se puedan desarrollar y mejorar. Por el contrario, fortalezas como el valor, la justicia o la amabilidad, pueden forjarse incluso a partir de cimientos frágiles. Además las capacidades son relativamente automáticas, mientras que en las fortalezas es calve el concepto voluntad.

En total existen hasta 24 fortalezas personales distintas que todos poseemos, pero en cada uno de nosotros predominan unas más que otras, o que nos diferencia a unos de otros.

Conocerlas aceptarlas y convertirlas en nuestro comportamiento vital es lo que nos lleva al estado de “flow”, lo que podemos definir como un estado de bienestar y felicidad con nosotros mismos.

Martin Seligman y Christopher Peterson, ambos psicólogos de la Universidad de Pensilvania, agruparon las 24 fortalezas en 6 categorías diferentes y desarrollaron el Test VIA de las fortalezas personales, una herramienta que ayuda a todo el mundo a identificar sus propias fortalezas. La finalidad de este test es conocer nuestras fortalezas y ser conscientes de ellas.


Creatividad

La creatividad, es la primera de las 24 fortalezas personales que Martin Seligman definió y que se halla en la virtud de sabiduría y conocimiento. Esta fortaleza se define como “la capacidad de crear nuevas ideas, de transformarlas, de combinarlas para formas otras, con el fin de hacer soluciones más originales”

Una vez definida esta fortaleza, queremos profundizar un poco más sobre esta fortaleza y no quedarnos en la superficie de ella, así que ¡vamos allá!

Empezamos con aspectos que se relacionan con ella. Vamos a hablar de la personalidad creativa.

Todos tenemos un amigo o una amiga que siempre tiene las mejores ideas y más divertidas para hacer algo (también podemos ser nosotros mismos), y en este caso se puede hablar de personalidad creativa, la cual va relacionada con una serie de rasgos de personalidad muy identificados y definidos tales como la soledad (una personalidad introvertida que necesita estar sola un periodo de tiempo largo) características como ser muy intuitivos, reservados. Esto no quiere decir que todas las personas que tengan estas características tienen que ser creativas, si no que las personas creativas tienden a ser de esta forma.

Otro de los aspectos que comparten las personas creativas es el pensamiento lateral, un término acuñado por Edward de Bono en su libro New think: The use of  lateral thinking. Este concepto de “pensamiento lateral”  hace referencia a pensar o ver las cosas de una manera distinta, es decir, dejar de lado la visión lógica y coherente que todo el mundo tiene de una idea y verla o desarrollarla de una manera distinta. Nace de la idea de no quedarse solo en la superficie de los objetos o pensamientos,si no en profundizar mucho más en ellos y de maneras diferentes. Un ejemplo de esto sería un clásico problema que todos nosotros hemos hecho, el problema llamado Pasando al otro lado del río que dice lo siguiente:

“Hay un hombre en una isla con un bote, un zorro, un conejo, y una zanahoria. El hombre quiere atravesar el río en el bote y quiere llevar sus cosas consigo pero el en bote solo caben 2 él y algo más. ¿Cómo lleva sus 3 cosas al otro lado del río sin que estas queden dañadas o mojadas?”

Como veis este problema no tiene solución racional como cualquier otro de matemáticas, se necesitas de otros recursos cognitivos para poder desarrollarlo. Por cierto, la respuesta no la pondremos jejeje

Estas dos características que envuelven la creatividad (personalidad creativa y pensamiento lateral) son las que más relación tienen. En cambio hay otras que nosotros pensamos que tienen que ver con la creatividad y no es así. La que más se cree que se relaciona, es la inteligencia. Diversos estudios han demostrado que la inteligencia no está ligada a la creatividad. Esta concepción siempre se ha llevado a cabo ya que las personas creativas, como hemos comentado con anterioridad, son las que ven o realizan cosas o soluciones que los demás no las ven, de ahí que se les acuñe la característica de inteligencia. No obstante, no queremos decir que las personas creativas no sean inteligentes, si no que una no condiciona a la otra.

Para finalizar este primer post, citaré algunos personajes que se encuentran en la cima de la creatividad:

  • IamCallum: Desarrollador de los coches Jaguar.
  • Brian Nicole: Creador de la franquicia Taco Bell.
  • Everett Katigbak: Creador de la aplicación Pintarest.
  • James Sommervill: Vicepresidente de diseño de Coca-Cola.
  • Loren Brichter: Diseñador de aplicaciones para móvil.
  • Allana Weston: Directora creativa en Selfridges.

Todos tenemos una parte de creatividad dentro de nosotros, dejemos que de vez en cuando salga y nos sorprenda.


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¿Sabías que las personas más curiosas, son a menudo las más inteligentes?

Imagino que si has decidido entrar a leer este post, también será porque eres algo curioso.

Bien, pues ahora que ya tengo un poquito de tu atención, vamos a ver en qué consiste esto de la curiosidad y si era exactamente lo que pensabas.

La curiosidad es una fortaleza que se encuentra dentro de la virtud de la “sabiduría y el conocimiento” y se puede definir como el interés por conocer lo que ocurre en el mundo, investigar sobre las cosas más extrañas, explorar nuevos caminos y descubrir cosas nuevas. Según Martin Seligman “la curiosidad por el mundo conlleva apertura a distintas experiencias y flexibilidad ante temas que no encajan con nuestras propias ideas previas. Las personas no se limitan a tolerar la ambigüedad, sino que ésta les gusta o los intriga. La curiosidad puede ser concreta o global”

Veamos, ¿en el “todoglorioso” Facebook, a caso no encuentras cada día montones de noticias raras o más bien poco comunes?, noticias del estilo “se encuentra en un huerto una huella que coincide con la de un dinosaurio” o “la técnica definitiva para ligar” (esta última más adaptada a la realidad), y tu, como persona curiosa y sedienta de conocimientos, vas y te metes. Pues sí amigo/a, ya sea en mayor o menor medida, eres una persona curiosa.

Ahora imagina por un momento que has vivido toda tu vida encerrado en una habitación, teniendo simplemente las necesidades básicas cubiertas, y de repente se abre la puerta, sales y… ¡BOOM! Empiezas a ver cosas que ni siquiera sabías que podían existir. ¿Verdad que empezarías a mirar, tocar, oler, saborear, escucharlo todo… es decir, CONOCER?

Pues lo mismo nos ocurre con todo aquello que nos crea esa necesidad, la necesidad de saber y de aumentar nuestros conocimientos, porque como ya te decía tu madre… ¡EL SABER NO OCUPA LUGAR!

!Que tengáis un feliz día! =)


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¿Nunca te ha ocurrido que en tu grupo de amigos, en clase, en el trabajo o incluso en tu propia familia está el típico que cuando van a un sitio empiezan a generalizar (“pues aquí son todos unos antipáticos”, “todos los tíos son unos guarros”) sin conocer siquiera el amplio abanico de casos que puede haber?

Bien, pues este tipo de personas que siempre lo ven todo “cuadriculado”, son el claro ejemplo de cómo NO es una persona con una mentalidad abierta, que se deja llevar por las primeras ideas que le han venido a la cabeza y, sin pararse a valorarlas mucho, explica su razonamiento por simple que sea (el típico “pues porque sí”), ya sea válida o no esa idea.

Para empezar, es interesante conocer cómo lo define el propio autor de la fortaleza, Martin Seligman, quien dice que la apertura de mente (o pensamiento crítico) consiste en “pensar sobre las cosas con detenimiento y analizarlas desde todos los puntos de vista. No precipitarse a sacar conclusiones y sólo basarse en pruebas evidentes para tomar decisiones. Es capaz de cambiar de opinión”.

Como vemos en la definición, se puede extraer que las personas con una personalidad caracterizada por esta fortaleza no se aferran a una idea por obvia que pueda parecer, sino que examinan cada aspecto de esa idea hasta conseguir sacar una conclusión objetiva y válida para sí mismos y para los demás, la juzgan críticamente.

Tras haber tocado la teoría del asunto, vamos a verlo en un caso práctico para que se entienda con claridad.

Por desgracia, ya son muchas las veces que hemos visto en los informativos casos de personas que han apuñalado a un familiar, hombres acusados de pederastia, “suicidas” que han provocado masacres… este tipo de noticias que con oírlas nos rompe el alma. Pues bueno, lejos de entrar en detalles, cuántas veces nos hemos preguntado: ¿esa persona estaba en sus condiciones psicológicas óptimas?, ¿es posible que tuviese alguna enfermedad mental grave?, ¿qué le ha podido llevar a cometer dicha atrocidad? Pues por poder, puede haber ocurrido cualquier cosa, pero nos dejamos llevar por la idea más fácil y desde el sofá juzgamos directamente a esa persona sin indagar más en los detalles de la causa.

La mentalidad abierta va más allá, cuestiona todo lo ocurrido hasta conocer los pequeños detalles (que al final suelen ser los más importantes) y obtiene un conocimiento más amplio, fiable y objetivo.

Imagino que con esto habrán desaparecido las pocas dudas que pudieses tener, así que para despedirme me vas a permitir una pequeña sugerencia: trata de no juzgar a nadie antes de tiempo, ni por su aspecto físico, cultura, nacionalidad, color de piel, etc., porque nunca sabes lo que puede haber detrás de esa persona y su pasado, ni si puede llegar a aportarte algo muy valioso, porque de todo se aprende, tanto de lo bueno como de lo no tan bueno. Abre tu mente y explora cuestionando lo que no sabes con certeza.

¡Sed felices y a sonreír, que es gratis y se contagia!


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Hoy vamos a hablar de la 4º fortaleza según la clasificación de Martin Seligman, el deseo de aprender o también conocido como el amor por el conocimiento

Seligman la define como “Le encanta aprender cosas nuevas, ya sea asistiendo a clase o por sí mismo. Siempre le ha gustado estudiar, leer, visitar museos y considera que en cualquier lugar existen oportunidades de aprender”

Con esta definición, seguramente pensemos en alguien conocido que siempre está interesándose por temas nuevos, ya sea leyendo un libro que le cause interés como por ejemplo de biología, mirando recetas nuevas en internet, o viajando a lugares que aún no había visitado y no puede esperar más tiempo para conocer ese nuevo lugar.

Habitualmente, podemos ver como personas cercanas a nosotros está interesadas en aumentar conocimientos y habilidades, por ejemplo nuestros padres, tíos o abuelos están adaptándose a los avances tecnológicos y quieren estar al día sobre las redes sociales, cómo funciona un ordenador, incluso a veces nos comentan  que quieren apuntarse a un curso para aprender cosas nuevas, ya sea de pintura, música, informática, cocina, idiomas, etc. Estos ejemplos nos muestran el claro ejemplo del concepto “el deseo de aprender”, ya que es algo que nunca dejamos de lado. Independientemente de la edad que tengamos, nuestras fortalezas están caracterizándonos, por lo que el deseo de aprender es algo que nos acompaña el resto de nuestra vida, desde que somos pequeños y queremos aprender cómo funciona el teclado musical que nos regalan nuestros padres, hasta en la edad adulta que nos interesamos por saber cómo funciona la cafetera para poder tomarnos un café calentito rodeados de nuestras amistades, pasando por el aprendizaje en la adolescencia, poniendo de ejemplo cuando nos dieron nuestro primer móvil que no lo soltábamos hasta que lo manejábamos a la perfección.

Si quieres aumentar tus conocimientos y disfrutar de ellos, sólo tienes que buscar cosas nuevas que te motiven y te generen esa necesidad de saber más y más.

Siempre podremos saber más acerca de los peces del océano, de las pirámides de Egipto o algo tan sencillo y común que a todos nos ha pasado alguna vez, cómo limpiar una mancha de aceite sin cargarnos la camiseta que más nos gusta.

Ya sabes “si la lección es divertida, nunca se olvida” pon en marcha tus neuronas y aprende miles de cosas nuevas disfrutando de ellas

DEFINICIÓN

Le encanta aprender cosas nuevas, ya sea asistiendo a clase, cursos, conferencias, etc., o por sí mismo. Tiene un gran interés en conocer nuevos temas y aumentar sus conocimientos sobre temas ya conocidos anteriormente. Siempre le ha gustado estudiar, leer, visitar museos, visitar nuevos lugares. Considera que en cualquier lugar existen oportunidades de aprender y conocer cosas nuevas.


Sabiduría

Robert Sternberg define la sabiduría como una inteligencia práctica que crea un equilibrio entre lo intrapersonal, lo interpersonal y lo extrapersonal, es decir entre el interés en uno mismo, en el otro y en los demás. Es el conjunto de las cinco fortalezas dentro de la virtud de Sabiduría y conocimiento (lo que nos ayudará a conseguir este equilibrio.

La sabiduría o perspectiva la podríamos definir como la capacidad de dar consejos sabios y adecuados, encontrando modos para comprender el mundo y para ayudar a comprenderlo a los demás. Seligman la considera la fortaleza más elevada, la más cercana a la sabiduría. Según dice, “sucede cuando otras personas recurren a una para aprovechar su experiencia, para que las ayude a solucionar problemas y obtener perspectiva para ellas mismas. La persona con perspectiva, posee una visión del mundo que tiene sentido para otros y para ellas mismas”.

Sin la perspectiva y la sabiduría, nuestro conocimiento sigue siendo una mera serie de datos y hechos. Las personas que desarrollan esta fortaleza tienen la capacidad de adquirir información a partir de su vida y experiencias y usarla para mejorar su bienestar y el de los demás.

Es decir, no es sabia la persona que tiene muchos conocimientos, sino aquella que los sabe utilizar de manera positiva. A nivel social, la sabiduría permite a las personas escuchar a los demás, evaluar lo que dicen y ofrecer un buen consejo, aportando una forma de apoyo social.

Cuando las personas se sienten mal, confusas o con problemas, intentan recurrir a una persona a la que consideran sabia para recibir su ayuda, por lo que esta fortaleza tiene una función social importante.

Los principales líderes religiosos de la historia, como Buda, Jesús, etc., mostraron un grado de sabiduría que conmovió a naciones enteras, aportando modos de mejorar como personas y en las relaciones entre nosotros y con el resto de los seres vivos. No obstante, a veces sus palabras pueden ser tergiversadas o usadas para hacer daño. Es decir, el conocimiento puede utilizarse de un modo erróneo. Por ejemplo, la intolerancia, el odio hacia quienes son diferentes, las guerras por motivos religiosos, la imposición por la fuerza de determinadas ideas, etc., constituyen un mal uso del conocimiento y no pueden considerarse sabiduría.

Por último nos quedamos con la cita de Ingmar Bergman que recoge la esencia de la fortaleza de perspectiva y sabiduría: “Envejecer es como escalar una gran montaña: subes y las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre y la vista más amplia”


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¡Alerta! Este post sólo es apto para los más valientes.

Hoy vamos a hablaros de la valentía, la sexta fortaleza definida por Seligman y Peterson como; no dejarse intimidar ante una amenaza, un peligro, la dificultad o el dolor. Ser capaz de defender una postura que uno cree correcta aunque exista una fuerte oposición por parte de los demás. También se incluye la fuerza física pero  no se limita a ella.

Como hemos comentado en anteriores post, Martin Seligman separó las 24 fortalezas en agrupaciones, llamadas dimensiones. Cada dimensión tiene una serie de fortalezas, con anterioridad os hemos hablado de la creatividad, curiosidad, apertura de mente, etc, todas ellas englobadas en la dimensión de sabiduría y conocimiento; en este caso vamos a cambiar y nos adentramos en la dimensión de Coraje; que se refiere a, fortalezas emocionales que implican la consecución de metas ante situaciones de dificultad, externa o interna.

Después de situarnos dentro de la fortaleza, vamos a desmenuzarla para tener más claro que nos quiere decir con valentía.

Muchos son los casos y situaciones en las que se nos ha hablado de valor, valentía, coraje y siempre referido a sobrepasar situaciones que a nosotros mismos nos aterran, pero estos adjetivos no son solo hacen referencia a actos de valentía cuando tenemos que entrar en una habitación oscura, ni cuando nos tenemos que enfrentar al matón de la clase; también se refiere cuando estamos enfrente de un público al que no tememos decir lo que realmente pensamos incluso estando convencidos de que el resto de la gente piensa de forma contraria a mi; cuando somos capaces de emprender algo; cuando nos enfrentamos a situaciones que sabemos que llevamos una desventaja. Con esto quiero decir, que el valor no es exclusivo a la fuerza sino que también esta ligado a la manera en la que vemos las diferentes situaciones y le damos un giro para que no nos sean tan difíciles superarlas.

Son muchas las películas o libros en las que nos relatan historias de valerosos héroes o personajes que se arman de valor para enfrentarse a diferentes amenazas para salvar a una bella dama o a la humanidad. Un ejemplo claro son las diferentes películas de Marvel o la película de 300, claro ejemplo de como el valor puede enfrentar a 300 hombres espartanos contra más de 5000 hombres persas. Como he comentado antes no sólo la fuerza hace referencia al valor, otra película como en busca de la felicidad, también hace referencia al valor, de como un padre y su hijo hacen frente a la vida que llevan.

Para finalizar con este post me gustaría dejar una cita de Joseph Conrad que leí el otro día y que viene muy bien con el post:

“Creí que era una aventura y en realidad era la vida”

Llenaros de valor y salir al mundo y vivir esas “aventura” llamada vida.


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Persistencia es  la 7ª fortaleza de la clasificación de Seligman y Peterson y se encuentra dentro de la virtud de “Coraje”. Persistencia (también llamada como perseverancia, laboriosidad o deligencia) Seligman define a una persona laboriosa como aquella que “asume proyectos difíciles y los termina, cumple con su cometido con buen humor y con las mínimas quejas. Comienza lo que acaba. La persona realmente laboriosa es flexible, realista y no perfeccionista”

Cuando queremos conseguir algo en nuestra vida, ya sea conseguir el autógrafo de nuestro ídolo o aprobar el examen más importante del curso, un factor que no debe fallar es la persistencia, pues para conseguir el autógrafo debemos buscar a nuestro ídolo en el momento exacto en el lugar exacto y para aprobar el examen más importante hay que estudiar día a día y confiar en uno mismo sabiendo que puede conseguirlo.

Tenemos que ser conscientes que, para conseguir algo deseado, tenemos que trabajar con constancia y hacerlo de la forma más positiva posible.  Pero no sólo tenemos que cultivar esta característica para conseguir algo que nos proponemos, sino que también nos ayuda a luchar contra el desánimo, el aburrimiento, la desilusión, la frustración incluso los sentimientos y deseos que tenemos de cancelar o dejar a medias cuando llevamos algo entre manos y vemos la posibilidad de rendirnos por ver que nos está costando más de lo que nos gustaría.. ¡ Pues no amigos no! Hay que ser siempre persistentes y no abandonar los pensamientos y actitudes que nos llevan a conseguir el éxito en lo que nos proponemos

Veamos ejemplos de algunos millonarios del mundo que han conseguido el éxito gracias a su persistencia (entre otras fortalezas):

– Microsoft Corporation no sería de las empresas más grandes de software si Bill Gates no hubiera sido persistene

– Facebook existe gracias a la persistencia de Mark Zuckerbeg al insistir en la creencia de que podía conectar al mundo.

– McDonald´s, ese restaurante tan conocido en todos los países, no exisitía si Ray Kroc no hubiera sido persistente en creer y visualizar una cadena idéntica de restaurantes en todo el mundo con un sistema idéntico para preparar los alimentos.

¿Tienes algún objetivo o meta que conseguir? ¿Estás siendo  persistente con ello?

Recuerda que toda aquella persona que admiras por las cosas que consigue, ha sido persistente a lo largo de su vida. Nuestros abuelos fueron persistentes en el cultivo para poder alimentarse (no era nada fácil, no disponían de toda la maquinaria necesaria para mantener en buen estado las tierras, riego, recolecta), nuestros profesores eran persistentes cuando estudiaban para poder hoy enseñarnos todo lo que necesitamos saber (tampoco disponían de toda la informática y avances elecrónicos como tenemos hoy en día que nos facilitan cualquier búsqueda), nuestro futbolista preferido entrena y se cuida a diario para poder darlo todo cuando sale al campo a golear (lo que requiere mantener una dieta estricta, descansar bien) nuestro cantan

te favorito ensaya día a día para darnos las mejores canciones y ser reconocidos como grandes cantantes (tener una voz perfecta requiere de un gran cuidado físico y mental y no es tan sencillo como parece)

Y como dicen por ahí “el que algo quiere algo le cuesta”

Si ya sabes lo que quieres conseguir, pon en marcha tus fortalezas y a conseguir todo lo que te propongas.

 Ánimo y espero que nos contéis vuestros éxitos conseguidos 😀

DEFINICIÓN: La persistencia puede llamarse también como perseverancia o laboriosidad. Una persona persistente es aquella que termina todo lo que empieza, a pesar de los obstáculos que surjan. Pero ya no sólo consiste en acabar lo que se empieza, sino en obtener satisfacción por las tareas y conseguir éxito al finalizarlo.


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La fortaleza Integridad es la octava fortaleza según la clasificación de Seligman y Peterson, y pertenece a la virtud de “Coraje”

Seligman define a una persona honesta a aquella que no sólo lo es porque dice la verdad sino que vive su vida de forma genuina y auténtica. Aparte de decir verdad, también se refiere a una persona que cuando se presenta ante los demás lo hace de forma sincera mediante sus palabras sus actos.

A veces las personas interpretan la honestidad como la característica de decir siempre la verdad o no mentir, pero no es solamente eso, ya que también implica ser justo y sincero sin llegar a “pasarnos de la raya”

Para tener unas buenas relaciones sociales, es importante poner en práctica esta cualidad, así como otras fortalezas que iremos conociendo en profundidad como es la inteligencia emocional, justicia, humildad, etc.

Vamos a poner a prueba un poquito tu honestidad e integridad… imagínate que quieres conocer a alguien que te ha gustado mucho pero sabes que hay algo de ti que no le gustaría (por ejemplo diferencias en tus hábitos alimenticios, practicas una religión diferente a esa persona, tus ideas políticas…) y quieres conocerla y que se fije en ti. ¿Dirías toda la verdad sobre ti, o mentirías en alguno de esos aspectos para que no te rechazase? A veces sin hacerlo con mala intención mentimos sobre nosotros para crear una imagen positiva en los demás pero, ¿realmente es honesto? ¿es más importante decir la verdad aunque nos puedan rechazar o mentir en algo ya que nuestro objetivo es causar esa buena imagen en los demás? En casos como estos, ponemos a prueba nuestras fortalezas y valores sin darnos cuenta. Recuerda que las fortalezas se pueden mejorar y siempre podemos sacar lo mejor de nosotros gracias a ellas.

Que tengas un bonita y gran honesto día 😀


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Vitalidad una fortaleza personal o de carácter que no sólo centra en la propia percepción de actividad que pueda tener uno mismo, sino que conecta con todo aquello que implica el modo de ser y vivir la vida.

Esta fortaleza define las personas con mucho entusiasmo, pasión, vigor, o energía vital, y es que según Peterson y Seligman (2004), la vitalidad “se encuentra en aquellos individuos que piensan que hay que vivir plenamente cada momento de la vida, evitando el abatimiento y la indefensión circunstanciales de sus vidas”.

La Vitalidad por lo tanto hace referencia a la vivacidad, el entusiasmo, la energía, el vigor o la pasión por las cosas o las actividades realizadas. No hacer las cosas a mitad de camino o con poco entusiasmo y vivir la vida como una aventura, generando sensaciones vivas y activas.

Dentro del campo de la psicología positiva, y para profundizar más en el estudio de la vitalidad y su relación con otros constructos, se diseñaron instrumentos psicométricos capaces de medir esta propia fortaleza. Es de ahí de dónde surgen conceptos como la Vitalidad Subjetiva (VS) importante en este ámbito de investigación, y desarrollado tanto conceptualmente como empíricamente por Ryan y Frederick (1997). Según indica Natalia Pedrajas (2010) pen uno de sus estudios, la vitalidad subjetiva es un estado donde el individuo goza de un sentimiento de viveza, y no sólo significa estar activo, sino que se relaciona con la posesión de ánimo, energía y entusiasmo personal. A su vez, está influenciada tanto por aspectos somáticos, físicos y psicológicos, y cuando se producen molestias a nivel corporal, como el dolor, la vitalidad subjetiva se encontrará en los niveles más bajos. Además, este concepto está íntimamente relacionado con la teoría de la autodeterminación (“self-determination”) (Deci y Ryan, 1985), ya que cuando las necesidades psicológicas básicas (autonomía, competencia y relación) están satisfechas, la vitalidad subjetiva se incrementa, por ejemplo, cuando un individuo realiza una tarea con éxito y de forma autónoma (Ryan y Frederick, 1997).

La vitalidad se ha estudiado también en la actividad física-deportiva. Según un estudio, se contempla la posible causa por la que los hombres poseen mayor vitalidad subjetiva que las mujeres, al concluir que dicha diferencia de género está íntimamente relacionado con la cantidad de práctica deportiva realizada, ya que los hombres son más activos físicamente que las mujeres (Molina, 2007). A su vez, la investigación afirma que la práctica de actividad físico-deportiva fomenta una mayor vitalidad subjetiva. Además, se comprueba como los individuos que están físicamente más activos puntúan más alto en vitalidad subjetiva que los que no lo están. Las implicaciones prácticas de estos resultados se basan en la idea de fomentar indicadores de bienestar psicológicos, como es el caso de la vitalidad subjetiva, puesto empieza a ser un hecho constatado que la participación en actividades físicas de forma regular, ayuda a las personas a afrontar la vida con más vitalidad (Pedrajas, 2010).

Ahora que conoces un poco más sobre esta fortaleza, te invitamos a que, al igual como el ejercicio físico, la pongas en práctica cada día 😉


Amor

¿Quién imaginaba que el amor, eso que no se puede ver pero que tanto se siente, podría ser una fortaleza personal? Pues sí, en efecto, lo es y de las más enriquecedoras. 

Para darle una aproximación un poco más teórica, veamos cómo la define quien la colocó en la clasificación, Martin Seligman (¿qué sorpresa, verdad?).

Según Seligman, una persona que destaca en esta fortaleza, es una persona que “valora las relaciones íntimas y profundas con los demás, siente emociones intensas hacia otros”. El amor forma parte de la virtud de “humanidad”, caracterizada por la interacción interpersonal positiva, ya sean amigos, conocidos, parientes e incluso desconocidos. 

Saliendo ya un poco de la teoría y poniéndonos ya en materia, raro es el caso de quien nunca en su vida haya sentido amor hacia alguien, o del mismo modo, lo haya recibido gustosamente de otra persona ya sea en mayor o menor medida.

Por ejemplo, el primer ejemplo y lo más probable es que estés de acuerdo conmigo, es el amor que se siente por una madre. Como ya dicen ellas, “madre no hay más que una” y por mucho que hayamos discutido con ellas siempre nos queda, junto a ese sentimiento de gratitud, el amor que desprende con un abrazo, un beso o con una llamada preguntando “si estás comiendo bien”.

 Luego hay otro ejemplo (el primero que te has imaginado al leer la palabra “amor” probablemente), que es el amor de pareja. ¿Quién no ha tenido esa risa tonta, esa sonrisa que casi une las orejas al ver o pensar en la persona que te provoca tantas emociones positivas, que con una mirada ya te lo ha dicho todo y para la que lo único que te sale decir son palabras de agradecimiento e impulsos de afecto?

 Pero me gustaría mencionar un tipo de amor que, estar está ahí, pero que no tantos lo valoran o lo tienen en cuenta, y ese amor es EL AMOR POR UNO MISMO. Sí, querido amigo o amiga, el amor por uno mismo es el primero que deberíamos fomentar, valorar tus logros por diminutos que sean, tener presente siempre tu opinión (que siempre cuenta), hablar más contigo mismo y apreciar la belleza que desprendes por ser tan único. Y algo que me encantaría compartir contigo, es que amarte a ti mismo (sin irnos al narcisismo, todo en su justa medida), sólo te aportará beneficios, regalándote una invitación tanto a dar como recibir amor, valorar más todos esos pequeños detallitos que nos brindan los demás y que quizá no vemos en ocasiones.

 Para despedirme, yo mismo te invito a que reflexiones sobre cuánto amor eres capaz de dar y cuánto eres capaz de recibir, que te olvides del miedo si es que lo tienes y que te dejes llevar por ese camino que nos lleva al estado de flow (Csíkszentmihályi, M., 1975).

 Ya lo decía John Paul Young con su canción… “love is in the air…”

¡Que pases un magnífico fin de semana, a ser FELIZ!

Definición: La fortaleza del amor está integrada en la virtud de “humanidad”, y se refiere a aquellas personas que valoran las relaciones íntimas y profundas con los demás, experimentan emociones intensas por otros, y son capaces tanto de dar como de recibir ese sentimiento que puede ser o no compartido.


Amor

La amabilidad, estudiada y descrita por Seligman y Peterson (2004) como la onceava fortaleza personal, se refiere al hecho de hacer favores y buenas acciones para los demás y ayudar y cuidar a otras personas.

Como bien indica Cacioppo y Berntson (1992), los humanos somos seres inherentemente sociales, y es por eso que fortalezas como la amabilidad son esenciales para la convivencia en sociedad. Diariamente, en nuestra vida, estamos obligados a interactuar con distintos tipos de personas (el vecino, el amigo, el jefe, el familiar, el dependiente, la pareja, el desconocido, etc.), y la armonía de nuestro entorno social en gran medida viene determinada por el nivel de amabilidad sobre el cual hayamos fundado esas relaciones.

En este sentido, la amabilidad es fundamental para relacionarnos de una manera positiva y satisfactoria con los otros, bien sea en la familia, en el trabajo, en la escuela, en nuestra comunidad, etc. La amabilidad es una forma de mostrar nuestro respeto y afecto hacia el otro.

La amabilidad se refleja en nuestros actos cotidianos. Las personales que tienen esta fortaleza entre su “top ten”, muestran actos y gestos de amabilidad de manera automática e inconsciente, observando en ellas, por ejemplo, las palabras básicas con las que podemos manifestar nuestro sentimiento de amabilidad hacia los otros, como por favor, gracias, o lo siento o discúlpame.

En una situación real de la vida cotidiana, en que solicitamos algún tipo de ayuda o apoyo a otra persona en determinado asunto, es claro que si hemos construido esta relación con base en la amabilidad nuestras probabilidades de éxito serán infinitamente mayores que si no.

En ocasiones la amabilidad se puede confundir con sociabilidad, pero aunque se parezcan, lo cierto es que la sociabilidad alude a convivir bien en una sociedad, mientras que la amabilidad es más general y se refiere a tratar bien a todos, se conviva o no con ellos.

Practicar la amabilidad, incluso en contextos o personas que no son proclives a ello, nos ayuda a mejorar nuestro bienestar psicológico, sintiéndonos nosotros mismos y la gente que nos rodea, en un ambiente cálido y cordial.

Te animamos a ser consciente en aquellos actos en que das las gracias o pides las cosas con cortesía, y verás que la amabilidad está más presente de lo que te puedas imaginar.

Feliz día, y muchas GRACIAS por leer este post 🙂


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La fortaleza de la inteligencia emocional y social implica el ser consciente de nuestras emociones y sentimientos así como también de las de los otros. La persona sabe cómo comportarse ante las distintas situaciones sociales, le gusta compartir cosas que son importantes para otras personas. 

Conceptualmente podemos especificar tres tipos de inteligencias que estarían dentro del propio marco de la fortaleza:

 – Inteligencia emocional: Habilidad para utilizar información emocional en el razonamiento. Esta información puede tener un origen interno o externo, y nos ayuda a entender y saber gestionar mejor las emociones que nos rodean.

– Inteligencia personal: Comprensión certera de uno mismo y auto evaluación, habilidad para razonar sobre los procesos internos de motivación y emoción (procesos dinámicos).

– Inteligencia social: Se refiere a las relaciones de uno con las demás personas, incluyendo las relaciones sociales que implican intimidad y confianza, persuasión, pertenencia a grupos, y poder político. 

Las personas que tienen esta fortaleza desarrollada muestran niveles muy buenos de empatía. Son capaces de escuchar, atender y comprender el estado físico emocional en que se encuentra la persona con la que está interactuando. Son personas con un gran conocimiento sobre el mundo y las diferentes conductas sociales y esto les permite saber gestionar y actuar en consecuencia al estado emocional de uno mismo y de los demás. 

Como dice el psicólogo Daniel Goleman, experto en inteligencia emocional y social: “Si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos”.

Es tal la importancia de esta fortaleza, que propicia números estudios en psicología, como los de (Fernández y Extremera, 2009) que investigaron la relación de la inteligencia emocional y la felicidad. En general, sus resultados demuestran que las habilidades emocionales se relacionan con la felicidad, el funcionamiento social y el bienestar de los niños y adolescentes. Asimismo, se discuten las implicaciones educativas y se presentan pautas específicas desde la Psicología Positiva y la Inteligencia Emocional para crear escuelas positivas y emocionalmente inteligentes. De ahí que, actualmente, se estén desarrollando estrategias para enseñar y poner práctica la inteligencia emocional en escuelas, ya que una buena educación emocional traerá consigo una buena gestión de su bienestar social y psicológico.


Trabajo en equipo-01

Muy buenas a tod@s! Hoy volvemos con la fortaleza de trabajo en equipo, la cual define Martin Seligman y Christopher Peterson como “trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser un compañero leal y dedicado, que siempre cumple con su parte y trabaja duro por el éxito del grupo. Se integra fácilmente a situaciones grupales, respeta el rol de líder pero no implica obediencia ciega”. Esta fortaleza ya se deja entrever, por su nombre, de lo que vamos a hablar hoy y por donde van a ir los tiros. No es de esperar que tod@s vosotr@s alguna vez habéis trabajado en equipo, ya sea para un trabajo de clase, organizar un evento o jugar a lo que sea.

Hay muchísimas situaciones en las que nos toca trabajar en equipo, sean familiares, de trabajo, de clase, con amigos…

Siempre que debamos resolver un conflicto, ¡mejor hacerlo en equipo! Por ejemplo, en el fútbol, ¿qué es más fácil, que un equipo gane trabajando juntos y pasándose la pelota, o que la estrella del equipo haga su jugada y se intente regatear a todos? La respuesta la sabemos todos.

Bien, pues después de numerosas investigaciones, ya sea en el mundo de la Psicología del Trabajo y las Organizaciones o la Psicología Deportiva entre otras, queda demostrado que un grupo trabaja mucho mejor y su rendimiento es mayor cuando sus miembros colaboran siempre, valoran los objetivos del grupo aunque no sean los mismos que los propios, respeta los cargos superiores genuinamente (como puede ser un profesor, entrenador, presidente de una asociación…), siente que su identidad forma parte del grupo (como si se fusionara con él) y dan lo mejor de sí mismos por el resto. Estas diferentes características son las que favorecen a un mayor trabajo en equipo y un mejor rendimiento.

Desde la Psicología del Trabajo se intenta fomentar esta fortaleza, ya que, en la mayoría de los casos, las empresas funcionan a través de equipo y de su trabajo contiguo; ya sabemos que el TODO es la suma de sus partes, y esas partes son las que hay que fomentar para formar el TODO. También desde la Psicología del Deporte, más bien dentro de los deportes en colectivo, se fomenta también esta fortaleza; es obvio que en los deportes individuales también se hace hincapié en dicha fortaleza, ya que tanto el preparador físico, el entrenador o cualquier componente del equipo técnico, se deben de llevar a las mil maravillas para un rendimiento óptimo.

Para acabar con entes post dejaré presente que es muy importante esta fortaleza y más hoy en día, donde todos nosotros nos tenemos que apoyar ya sea bien en la familia, con los amigos o cualquier otro vínculo. El trabajo en equipo no es solo lo referido a realizar una tarea o un ejercicio, sino que saber vivir en sociedad y apoyarnos unos a los otros.

Me gustaría que os quedarais con esta cita: La presión convierte a un carbón en diamante.


Liderazgo-01

El liderazgo es una fortaleza que pertenece al rasgo “Justicia” de la clasificación de Seligman y Peterson. Seligman define a una persona líder como “Aquella que se le da bien organizar actividades y asegurar que se van a llevar a cabo.” El líder debe saber que se encarga de que el trabajo de grupo se realice a tiempo manteniendo las buenas relaciones de sus miembros.

Las características que definen a un líder son varias:

– Saber comunicarse expresando sus ideas y lograr que la gente a la que va dirigida las escuche y las entienda

– Tener la habilidad de manejar sentimientos y emociones propias y de los demás sabiendo discriminar y utilizar la información para guiar el pensamiento y la acción

– Buena capacidad de establecer metas y objetivos y saber hacia dónde se dirige ese grupo y una vez establecida la menta, hacer un plan para llegar a ella definiendo las acciones que se deben cumplir

–  Un líder conoce sus fortalezas y las aprovecha al máximo (también conoce sus debilidades para compensarlas)

– Tiene la capacidad de crecer y hacer crecer a su gente, y esto lo consigue no aferrándose a su puesto y enseñándole a su grupo a delegar funciones creando oportunidades para todos

– Tiene carisma, es decir, tiene el don de atraer y caer bien, llamar la atención y ser agradable a las personas

– Es innovador, siempre está buscando nuevas y mejores formas de hacer las cosas

– Es responsable

– Está informado y capacitado, debe saber cómo procesar la información, interpretarla de la forma más inteligente y utilizarla de manera moderna y creativa

Con estas características ¿has pensado en alguien cercano que las tenga?¿Eres líder de algún grupo? ¿Eres esa persona que siempre está proponiendo planes y los lleva hacia adelante con un grupo? Si cumples todas estas característica tengo que decirte algo..  ¡Eres un gran líder!

Algunos ejemplos de líder que quizás conozcas son:

– Barack Obama (líder diplomático): se basa en liderar pero saber ceder cuando se tiene que ceder, estando próximo a la gente que lidera

– Nelson Mandela (líder democrático) prioriza la participación de la comunidad permitiendo que el grupo decida por la política a seguir y tomar las diferentes decisiones a partir de lo que el grupo opine. Una frase muy conocida de Mandela es “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo)

– Steve Hobs (líder audaz) co-fundador de una gran compañía y presidente de Appel

– J. F. Kennedy (líder carismático) genera entusiasmo en los demás, por lo que es elegido por sus seguidores. Fue presidente delos Estados Unidos.


justicia-01

Muy buenos días, hoy os traemos la última de las fortalezas que contiene la dimensión de JUSTICIA, la justicia (valga la redundancia); ésta definida por Seligman y Peterson como: Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. No dejar que los sentimientos personales influyan en decisiones sobre los otros, dando a todo el mundo las mismas oportunidades.

Esta fortaleza podría ser la que más controversia puede llegar a ocasionar, tal vez sea por su connotación o por lo que entendemos nosotros como justicia. Ya hemos visto en el párrafo anterior la definición de esta fortaleza, que se podría resumir como aquellas personas que tienen un trato equitativo e igualatorio con sus mismos. A todos nos viene a la cabeza esas personas tan amables y tan cordiales que no romperían un plato nunca, posiblemente sea ese el perfil que tiene que tener una persona que su principal fortaleza sea esta. Pero, las personas que no tienen ese perfil, ¿son justas?

Es aquí donde se encuentra la encrucijada de qué es la justicia. Si nos remontamos a la época de los griegos, donde se empezó la creación de la polis griega, lo que hoy conocemos ciudades; vemos que se acuña por primera vez el término justicia, ya sea por una coincidencia o por el hecho de vivir en sociedad. Ya los griegos definían este término como: la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho. Como vemos a simple vista parece un término más que correcto, pero porqué este término no ha sido definitorio a lo largo de los años. La justicia ha sido objeto de debate de la filosofía, lo penal y la teología; y ninguna de las tres se han puesto de acuerdo en la construcción de una definición exacta para este término, más que nada porque es muy difícil. Si nos paramos a pensar y volvemos a la definición que los griegos dieron a esta palabra, vemos que, si la cogemos al pie de la letra, cada persona podría hacer lo que a ella se le antojara. Un ejemplo sería, si a mí me roban, yo puedo robar porque es mi derecho y me lo tienen que conceder. Lógicamente esta afirmación es falsa, no podría haber una sociedad en la cual cada uno se cogiera la justicia por su mano, es por eso que definir este concepto resulta difícil.

Aquí os dejo algunos autores que se han atrevido a darle un significado a la palabra justicia a lo largo de los años:

Platón: Justicia como armonía social.

Aristóteles: La justicia como igualdad proporcional, dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde.

Tomás de Aquino: Justicia como ley natural, los ciudadanos han de tener derechos porque éstos son naturales, nos vienen dados por Dios. Es una visión más teóloga.

John Rawls: Justicia como equidad.

Son tantas las definiciones que resulta complicado saber cuál es la cierta, y más ahora, que vemos muchas cosas desagradables por la tele, ya sean políticos corruptos (que la justicia para ellos es diferente para los demás), niños sin hogar, guerras, exiliados y una infinidad de atrocidades que NO son justas. Viendo el panorama que nos cierne se nos hace más difícil definir la justicia.

Para acabar dejaré una frase que a mi parecer, define un poco la “justicia” que hay hoy en nuestro país para algunos.

La ley solo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no pueda comprarse con dinero. (Marqués de Sade).


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